Taller de Teatro: ¡Habilidades Blandas en Acción!

Esta semana me gustaría dedicar la entrada para animaros a poner en marcha algún tipo de taller de teatro con los niños y las niñas en el colegio. ¿El motivo? Podríamos decir que el teatro es una herramienta polivalente que puede ayudarnos a tratar numerosos temas desde una perspectiva práctica. Por ejemplo, ¿se os ocurre una forma más dinámica para trabajar conceptos como la empatía en el bullying, las emociones en las relaciones interpersonales saludables o los valores en la amistad? ¡Los juegos de role playing son nuestros aliados!

Como ya sabéis, a los niños les encanta experimentar, probar, crear,… de hecho, la mejor experiencia educativa es la que permite ser un agente activo en el propio proceso de aprendizaje. Un proceso que, por cierto, necesita ser emocional para que surta el efecto que nosotros vamos buscando. Las habilidades blandas que entrenamos en este blog no pueden ser memorizadas, necesitan ser experimentadas y practicadas diariamente. Por esta razón, el teatro se convierte en una fantástica alternativa para que los pequeños pongan en acción todo lo aprendido y sigan desarrollándolas aún más.

Las técnicas teatrales son una excelente herramienta
para desarrollar habilidades blandas (recomendado a partir de los 5-6 años)

¿Qué ‘soft skills’ podemos entrenar con el teatro?
Además de mejorar el rendimiento cognitivo general (memoria, atención, reflexión y comprensión de lectura), aumentar la disciplina, la constancia, ser divertido y ameno – las emociones positivas y el sentido del humor fortalecen los recuerdos en el aprendizaje y mejoran la creatividad –, practicar teatro en la escuela puede favorecer el desarrollo principal de 5 habilidades blandas:

1.Habilidades de comunicación
Las técnicas teatrales son extraordinarias para entrenar la oratoria y perder el miedo escénico. Desenvolverse correctamente en público y parecer espontaneo aunque nos hayamos aprendido un papel es uno de los beneficios más destacados.

2.Imaginación e improvisación
¿Qué pasa si nos falla la memoria en un examen? Lo habitual es quedarse petrificado durante un tiempo y que nos afecte en el desempeño general. Con el teatro, aprendemos a fluir y seguir adelante aunque nos quedemos ‘en blanco’.

3.Habilidades sociales
Por un lado, practicando teatro nos volvemos más extrovertidos y prosociales porque estamos en continuo contacto con personas; y por otro, como las obras no se hacen en solitario, promueven el trabajo en equipo y la sinergia.

4.Autoestima y autoconfianza
Sin duda, las experiencias teatrales refuerzan la confianza en uno mismo. Ser capaz de interpretar un papel delante de un público hace que nos sintamos con mayor seguridad personal.

5.Gestión de ansiedad, estrés e incertidumbre
¿Nervios antes de una actuación? Seguro. No obstante, los actores son increíblemente buenos autorregulando las emociones y controlando el estrés psicológico que supone ser el centro de atención.

Alcanzar el desarrollo de estas competencias blandas a través de un taller de teatro necesita tiempo, dedicación y esfuerzo. Es una actividad para iniciarla entre octubre y enero, y de esta manera, al finalizar el curso en junio podremos ver algunos resultados.

¡Mucho ánimo y que empiece la función!



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