¿Para qué educamos?

Esta semana me gustaría reflexionar con vosotros sobre el tema que siempre nos ocupa en este blog: la educación. A veces, el ritmo acelerado de nuestro día a día nos deja poco espacio para pensar sobre la propia actividad de educar y considero que es fundamental tomar conciencia de los motivos por los cuales seguimos los pasos de un sistema educativo.

¿Para qué educamos? ¿Para formar futuros… abogados, médicos, arquitectos, biólogos, psicólogos, ingenieros, economistas,…? ¿Para desarrollar seres humanos preparados para afrontar su vida con éxito?… Hace un par de meses, leí que Adecco había publicado su ‘XIII Encuesta ¿Qué quieres ser de mayor?’ en la que entrevistaba cerca de 2.000 niños y niñas menores de 16 años sobre su futura profesión. Aunque se podían encontrar una gran diversidad de respuestas, seguía existiendo una marcada tendencia estereotipada: ellas, profesoras y ellos, futbolistas. El hecho que me resultó más curioso fue observar como por un lado, la mayoría de esos niños o niñas tenía muy claro qué quería ser cuando creciese, y por otro que, los adultos estuvieran preocupados precisamente por ello, ya que todas las investigaciones señalan que el 80% de esos pequeños desempeñarán profesiones aún no inventadas hoy. Entonces ¿para qué educamos? En este sentido, educamos para que los niños tengan unos conocimientos, pero debemos ser conscientes que la formación de ahora no tendrá que ser la misma dentro de 15 años si queremos adaptarnos a las transformaciones que están teniendo lugar en la sociedad.

Afortunadamente, la educación no sólo preocupa a los docentes, padres o instituciones, sino también a los propios estudiantes. Un ejemplo de ello es Logan LaPlante, quien aun siendo muy joven, quiso compartir sus reflexiones dando una charla en TED. Logan defiende que se debería educar para desarrollar personas felices. Durante su conferencia, afirma que a los niños cuando se les pregunta por lo que quieren ser de mayores, en verdad, siempre contestan ‘ser felices’ aunque sus palabras sean ‘ser astronauta’, ‘ser piloto’ o ‘ser maestro’. Ellos simplemente quieren hacer lo que les gusta.

¿Para qué educamos? (pincha para ver el vídeo)

El tema educativo es complejo y engloba diferentes puntos de vista. En mi opinión, principalmente, educamos para que los niños y niñas adquieran una formación y una cultura. El progreso se consigue gracias a todo ese acúmulo de conocimientos y ‘saber hacer’ que otros nos dejaron en legado y que ahora nos permiten – a partir de ellos -, crear unos nuevos para seguir avanzando. Abandonar el aprendizaje de estas disciplinas no sería oportuno para educar el talento de cada ser humano. Sin embargo, educamos para algo más, ya que la verdadera esencia de la enseñanza es ‘educar para ser’. Independientemente de conocer que el contexto actual es incierto y cambiante y por ello, los pequeños necesitan una educación que les ofrezca las herramientas adecuadas para enfrentar estos nuevos desafíos, en el fondo, sabemos que ése es el mejor camino para que puedan desarrollar su auténtico potencial.

Educar para ser feliz, tener calidad de vida y mantener un equilibrio personal, sin duda, favorece un crecimiento global para el individuo y la sociedad en la que vive. Educar es una herramienta que utilizamos para dar forma al futuro que queremos como comunidad, pero también lo es para mejorar nuestro presente. Desarrollar personas implica fortalecer autoestimas y autoconfianzas, favorecer procesos de autorregulación emocional, transmitir valores universales, mejorar formas de comunicación interpersonal, despertar y cultivar la creatividad y la pasión,… Todo esto, tiene un impacto a corto plazo. Por lo tanto, educamos no sólo para que los pequeños desempeñen una profesión – inventada o no – sino para algo incluso más importante: su vida AHORA.

Y vosotros ¿qué pensáis? ¿Para qué educamos?



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