Despertando nuestro líder interior

Nuestro mundo actual está caracterizado por el uso habitual de herramientas audiovisuales. En muchas ocasiones, es más fácil captar la atención de los niños a través de vídeos, por ello, las películas que nos ofrecen un aprendizaje se convierten en nuestro mejor aliado en clase y en casa. Como recordareis del post ‘Cómo trabajar la autorregulación emocional con niños’, lo aconsejable es realizar una reflexión sobre el contenido visualizado para que los pequeños interioricen los conocimientos que nosotros deseamos. Sin este ejercicio posterior, perdemos una gran oportunidad de enseñar de forma amena y divertida.

Esta semana os quiero proponer utilizar como material didáctico las películas de Kung Fu Panda – especialmente, la primera –. Estoy segura que la mayoría de vosotros habréis visto alguna de ellas. Se caracterizan por su humor y dinamismo, pero también por el mensaje tan valioso que transmiten. El poder de las creencias, los valores y la perseverancia ocupan el papel principal, y es que a través de estas películas se anima a pelear por los sueños con pasión, esfuerzo y coraje; rasgos esenciales de los líderes que defendemos desde este blog.

En concreto, me gustaría resaltar la parte de las creencias, ya que hace semanas os mencionaba cómo nos podía afectar aquello que pensábamos sobre nosotros mismos y sobre los demás. En Kung Fu Panda, tenemos la ocasión de retomar el concepto y continuar avanzando por el camino del líder interior. Recordad que todo comienza en nosotros mismos, también el liderazgo. De hecho, el desarrollo de la historia del personaje principal en la primera película, os ayudará a encauzar el tema gracias a su alusión al famoso ‘Efecto Pigmalión’. Trabajar las creencias positivas es un hábito que hay que practicar frecuentemente y sabiendo lo mucho que a la mayoría de los niños les gusta ver películas, considero que podríamos aprovecharlo.

Os propongo hacer 2 tipos de actividad. La primera pensada para niños entre 3 a 6 años en la que los adultos – padres o profesores – les ayuden a reflexionar sobre una serie de conceptos con el objetivo de transmitirles una enseñanza. Y la segunda, para niños entre 7 a 10 años en la que ellos mismos tengan que pensar sobre el contenido que han visualizado para responder varias preguntas al respecto. Después, el adulto tendrá que propiciar una discusión constructiva alcanzando conclusiones.



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