El ajedrez como herramienta para desarrollar habilidades blandas (‘soft skills’)

Como la mayoría de vosotros ya sabéis, el ajedrez siempre ha gozado de buena reputación como recurso educativo debido a que su práctica aporta múltiples beneficios para el desarrollo de la mente. Estrategia, planificación, autocontrol emocional, toma de decisiones e incluso creatividad son algunas de las habilidades que se fortalecen con este conocido juego y que por supuesto, a nosotros nos interesa entrenar con los niños y niñas. Durante años, el ajedrez se ha ofertado como una actividad extraescolar más. Sin embargo, cada vez son más los expertos que afirman que su uso en las aulas puede marcar un antes y un después en el aprendizaje. Su valor va más allá de favorecer la memoria o ayudar a la resolución de conflictos. Si lo utilizamos en la escuela puede convertirse en un gran aliado para la educación en valores y el fomento de relaciones sociales. No olvidemos que el ajedrez es un juego y como tal, hace florecer el contacto social y el aprendizaje colaborativo. Además, está considerado como deporte por el Comité Olímpico Internacional y promueve valores como la honestidad, el respeto, la perseverancia o la responsabilidad.

Ajedrez, una excelente y polivalente herramienta educativa

Si retomamos la entrada sobre las 21 Habilidades Blandas para la Escuela del Siglo XXI veremos que con la práctica frecuente del ajedrez estaremos reforzando, al menos, 9 habilidades blandas o ‘soft skills’:

1.Autoliderazgo: tomando decisiones propias sobre qué movimientos serán mejores para ganar la partida y aceptando nuestros errores y nuestros aciertos.

2.Creatividad: imaginando tácticas que sorprendan al compañero para tener una ventaja competitiva.

3.Foco, visión y estrategia: varios caminos pueden llevar al mismo destino pero de diferente forma.

4.Valores: humildad, perseverancia y respeto.

5.Autoestima y autoconfianza: conocerse a sí mismo y creer en las propias posibilidades.

6.Resiliencia: autocontrol emocional ante las acciones del compañero y capacidad para aguantar la frustración si un plan no sale bien.

7.Habilidades sociales: ¡el ajedrez es un juego! Crear vínculos afectivos o mejorar los ya existentes pasando un buen rato, es posible.

8.Proactividad: adelantarse a ciertos acontecimientos puede dar la victoria.

9.Adaptabilidad a los cambios: todo puede ocurrir en una sola partida: obstáculos, cambios repentinos, situaciones inciertas,… La flexibilidad es la clave.

Esta semana os propongo que consideréis introducir esta herramienta educativa en vuestra rutina, ya que aparte de seguir con nuestro entrenamiento de habilidades blandas, si sois docentes podréis aprovechar su aspecto más lúdico y utilizarlo como incentivo y elemento motivacional; y si sois padres, mejorareis vuestros vínculos afectivos además de pasar un rato divertido.



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