4 Formas de fomentar la responsabilidad en los niños desde casa

La responsabilidad es uno de los principios más esenciales del liderazgo. Los buenos líderes tienen en su carácter marcado este rasgo personal, por ello saben que cada vez que toman decisiones o realizan unos determinados actos, las consecuencias – ya sean positivas o negativas – derivadas de ello, serán su responsabilidad.

Actualmente, el valor de la responsabilidad parece estar un poco difuso. La mayoría de las personas no desean responsabilizarse de sus actos o decisiones y siempre encuentran un segundo o tercer jugador al que echarle la culpa de todo lo malo que les ocurre. Esta tendencia se puede observar también en los niños: ‘el profesor me ha suspendido’, ‘fue idea de mi compañero’ o ‘no he traído los deberes terminados porque mis padres llegaron a casa tarde ayer’ son pequeños ejemplos de cómo la responsabilidad cambia de posición hacia un segundo actor. Con esto, no me refiero a que tengamos que ser unos ‘mártires’ y responsabilizarnos de todo lo que pasa a nuestro alrededor, pero hay una línea que no deberíamos traspasar si queremos llegar a ser más felices en nuestra vida.

Cuando un individuo decide que está a cargo de su vida y es consecuente con lo que hace y dice, las cosas se ven desde otra perspectiva. Por un lado, cualquier cambio que se desee hacer es posible, evolucionar y mejorar está a nuestro alcance. Y por otro, al sentirnos ‘poderosos’ ganamos seguridad en nosotros mismos, autoestima y autoconfianza: ‘Yo decido’. Es cierto que las circunstancias que habitualmente vivimos – sobre todo, los adultos – no son siempre tan simples para hacer uso de ése ‘yo decido’, sin embargo, adquirir esta nueva actitud es un punto de partida muy importante que nos hará ver las cosas de una forma distinta.

En esta entrada vamos a proponer 4 maneras de estimular la responsabilidad en los niños. Estas cuatro propuestas forman parte de la vida diaria. No obstante, he querido destacarlas porque considero que, a día de hoy, su práctica no se tiene tan en cuenta como se debería y son buenas herramientas para trabajar el hábito de la responsabilidad.

1.Deberes
Hay un gran debate sobre la cantidad de los deberes que los niños y las niñas tendrían que hacer diariamente, y muchos padres y profesores sostienen posturas bien diferentes (todas respetables). La verdad es que ya sean pocos, muchos o ninguno, lo importante es que los pequeños se conciencien que son su responsabilidad. Es decir, la idea a desarrollar sería: ‘Hago los deberes tanto si mis padres se sientan conmigo a ayudarme, como si no lo hacen. Las tareas son mi obligación (ya sean las tradicionales o las procedentes de nuevas metodologías en las que los alumnos investigan por su cuenta temas que luego trabajan en el aula). Y si me equivoco, lo corrijo y aprendo’.
Esto parece obvio ¿cierto? Pues hoy no es así. Desde hace tiempo, se ha ido incrementado el número de alumnos que no realizan sus tareas hasta que alguno de sus progenitores les ayuda. De hecho, los padres son las nuevas ‘agendas’ de sus hijos: fechas y contenidos de exámenes, recursos y materiales para sus proyectos trimestrales,… De esta forma, la responsabilidad que debería tener el niño o niña en cuestión con el fin de ayudarle a forjar un determinado carácter, se diluye y pasa a ser obligación de sus educadores

2.Tareas de la casa
Ser responsable de una o varias tareas dentro de la casa estimula el valor de la responsabilidad, así como el de la cooperación. Debe que ser algo relativamente sencillo, teniendo en cuenta la edad del niño y que sea factible hacerlo todos los días: hacer la cama, poner o quitar la mesa, fregar los platos, barrer el suelo,… Estas actividades podrían relacionarse con una pequeña paga que veremos a continuación.

3.Dinero
Aprender a administrarse bien el dinero desde que somos pequeños tiene un gran valor, así como adquirir el hábito de ahorrar. La responsabilidad también se puede trabajar desde este aspecto y ser el apoyo para impulsar otros, como el de las tareas del hogar.
No hace mucho pude contemplar una escena en un centro comercial en la que un padre y su hija – aproximadamente, tendría 8 años – hablaban sobre comprar o no un juguete y se basaban en los ahorros que la niña llevaba en su hucha. Como estaban en la cola de la caja, pude escuchar una charla sobre la importancia de ahorrar la paga y de llevar las cuentas al día… A veces, te encuentras con experiencias muy interesantes en los momentos más inesperados. ¡Bravo por ese padre!

4.Animales
Otra buena forma de fomentar la responsabilidad es cuidar de un animal: perros, gatos, tortugas, peces, pájaros,… Hay muchas opciones. No obstante, si de verdad queremos trabajar en responsabilidad desde esta perspectiva hay que saber en primer lugar si al niño le gustan los animales y cuál en especial, y en segundo, considerar la edad del infante. Es decir, si a nuestro hijo de 9 años le vuelven loco los perros pero sabemos que por su edad no puede sacarle sólo a pasear o lavarle, no sería una buena estrategia para conseguir nuestro objetivo porque al final sería más nuestra responsabilidad que la de él. Sin embargo, si la opción fuese una tortuga o un pez, trabajar el valor de la responsabilidad sería posible.



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